29/1/09

Vivir con tus padres I: Ropa interiror.

Llegada una edad, uno se plantea qué hacer con su vida: seguir gorroneando en la casa paterna o bien emnanciparse. Durante años la gente ha intentado alargar la estancia en el hogar familiar, ya sea como medida de ahorro o por comodidad. Pero para elegir hay que tener, al menos, dos opciones. Ahora muchos, como yo, se ven obligados a continuar parasitando a sus progenitores, dada la pésima situación laboral que vivimos. Pues de eso voy a hablar en una serie de posts que comienzan hoy.
Foto:"Judío gigante en casa con sus padres en el Bronx" Diane Arbus.
Cuando uno vive en casa de los padres, se ve aliviado de multitud de tareas domésticas. Normalmente, las madres, cegadas por su intenso amor maternal, impiden que los jóvenes parásitos realicen ciertas tareas del hogar. Una de ellas es la colada, lavar la ropa o como se quiera llamar. Los que hemos vivido solos, nos hemos dado cuenta de que la frecuencia con la que ponen lavadoras las madres es mucho mayor que la que emleamos cuando estamos solos. Esto tiene una serie de repercusiones claras, sobre todo, en la ropa interior. Normalmente, este tipo de prendas suele ser "el factor limitante" que empuja a los jóvenes a poner una lavadora. La cosa es simple: ¡ostias, que me queda un gayumbo!--->Lavadora. Cuando vivimos bajo el abrigo del manto materno, la cosa cambia. Nuestra novia/pareja/follaamiga tiende a regalarnos ropa interior en esas épocas. Tras haber reflexionado, creo haber encontrado la razón. Las susodichas mujeres, muy observadoras, se dan cuenta de que empleamos únicamente 2-3 calzoncillos. Esto es debido al efecto "reposición de Stock". Es decir, cuando vivimos con nuestra madre, pasamos a un estado de ineficiencia en el uso de los gayumbos, utilizamos 3 de los 10 (o más) que tenemos. Esto ocurre debido a que no llegamos a ver nunca esos 7 (o más) taparrabos, ocultos bajo los tres que van rotando rápidamente, gracias a la gran velocidad con la que son repuestos. Lo mismo ocurre con los calcetines, con el agravante de la formaión de esos tristes agujeros, comunmente denominados patatas. Gracias a dios, esto no ocurre con los calzoncillos, ya que daría lugar a chistes fáciles, basados en la analogía "huevos con patatas" o "plato combinado"(al incluir también "una salchicha"). Aprovecho para hacer un llamamiento a todas las mujeres que regalan calzoncillos por las razones citadas: " No necesitamos gayumbos, necesitamos independencia, ahorrad todo ese dinero que pretendíais invertir en ropa íntima y ponednos un pisito". Si no, como mínimo, deberíamos comentarles a nuestras madres cómo se hace la "reposición de Stock" en estanterias (o ,en este caso, cajones): Poniendo las unidades nuevas en el fondo, para que el usuario coja las más antiguas.

8 comentarios:

Josep dijo...

Has sentit a parlar de la "píndola del dia després"? Doncs la meua mare es va prendre la "píndola del quart de segle després"

Alejandro Corbi dijo...

Jodidamente cierto!

sr. manel dijo...

Lo peor es tener una hermana y que tu madre te deje sus tangas en el cajon por equivocacion. A veces cuando me levanto sobao me doy cuenta demasiado tarde...

Haller dijo...

Josep, ja em contarà com funciona açó, sembla interessant i la meua mare encara podría prendre-la. Estic acullonat.

alex, tu sabes de lo que hablo...

sr. Manel, hay veces en que odio tener imaginación...

Chilly dijo...

Joder, cuanta razón tienes... Llevo 3 días con la intención de poner una lavadora y hasta que hoy no he visto que solo me quedan un gallumbo limpio, no me he decidido a ponerla.

Esperando siguientes entregas para confirmar que son reales...

Valero Sanmartí dijo...

Desde que vivo solo pero no independizado completamente tengo un método para no quedarme nunca sin calzoncillos: compré un par de gayumbos horribles, infectos, un insulto a la estética y, pq no, también a la ética. Ambos son iguales, monocolor con un símbolo tribal que se extiende por el culo. Cuando llega el día en que tengo que ponérmelos es tal la vergüenza que paso temiendo que se me vean que pongo de ipso facto una lavadora.
Puedo jurar que esta historia es verídica al 101%. Algún día haré un post al respecto y colgaré esas fotos.

Haller dijo...

Estimado guillermo, todos nos hemos visto en esa situación. Si un dia no te da tiempo a poner la lavadora recuerda: amarillo delante, marrón detrás.

Estimado Valero, me encantan esa clase de estrategias para luchar contra la "incompetencia propia"(sin ánimo de faltar). Yo he desarrollado muchas, forzado por el grado de empanamiento que sufro. Date aire en publicar las fotos, que los de la interviú seguro que están pensando en hacerte "un robado".

Nachete dijo...

LA teoria de los stock es totalmente cierta.

Te ha faltado indicar igual, que otro factor limitante cuando se vive emancipado es el tamaño del tambor de la lavadora.

Me explico: Yo ensucio ropa hasta que me cabe en una, ya que no mola nada el lavar, como para hacerlo dos veces innecesariamente...